10 impresiones de Tailandia

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En los últimos años creo que Tailandia ha sido un destino que se ha hecho frecuente para un grupo no reducido de latinoamericanos -o al menos dentro de nuestro grupo de amigos y conocidos-. Es por eso que ya habíamos conversado sobre el país con algunas personas antes de ir. Aunque en realidad nos habíamos enfocado en preguntar sobre qué lugares ver, algunos precios, comparación de playas y asuntos de ese estilo. Ahora, si bien entre medio de esas indagatorias, cuando estás conversando con alguien que ha visitado algún lugar, es normal que afloren anécdotas, curiosidades, reflexiones y opiniones, de todas formas hubo muchos temas que me sorprendieron enórmemente cuando estuve allí. Es por eso que aquí he recopilado 10 impresiones que me ha dejado nuestra visita a este hermoso e intrigante país.

1.- Durian

No conocía nada sobre este fruto y mi primer contacto con él fue a través de un cartel que lo prohibía en el hotel, pero no decía nada más que eso y una multa. Al día siguiente me fijé que también estaba prohibido para entrar al metro y además señalaba la razón…. su olor... Desde ese momento mi curiosidad fue tal que me embarqué en su búsqueda para probarlo. Cuando lo encontramos, en chinatown de Bangkok, comprendí a cabalidad el porqué. Sólo diré que es realmente apestoso, pero, contradictoriamente, su sabor no. Hablando con locales nos enteramos que es un fruto muy apetecido. Además, a modo de recomendación, es un excelente souvenir, eso sí como caramelo, ya que en el aeropuerto, como se imaginarán, no está permitido andar portándolo fresco.

2.- Sobre el Rey

Ya sabíamos que Tailandia tenía un sistema de monarquía bien tradicional. Sin embargo, hasta llegar a Bangkok no habíamos dimensionado el fervor que puede llegar a sentir un pueblo por su líder, más aún nos tocó visitar el país en pleno luto por la muerte del Rey y a su vez presenciamos los preparativos para que subiera al trono el hijo. Primero voy a señalar que, como curiosidad histórica, desde fines del S. XVIII todos los reyes han adoptado el nombre de Rama, en honor al personaje mitológico principal del Ramakien (versión tailandesa del Ramayana hindú). Por tanto no es de extrañar que muchas calles y avenidas principales tengan el nombre de Rama I, Rama II, Rama IV u otro, de hecho hay un puente muy bonito que cruza el río Chao Phraya llamado Rama VIII. Pues bien, el monarca que está en el trono ahora es Rama X. Haber estado en el luto de Rama IX nos hizo verlo en muchos lados, desde carteles gigantes en la calle, hasta en pequeñas fotos que tenían los vendedores en sus puestos de comida al paso o los tuk-tuk y taxistas al interior de sus vehículos. Si hasta en los billetes y monedas aparecía una imagen de él. Pero una cosa son las imágenes, creo que lo más llamativo fue la cantidad de virtudes y habilidades que mostraban en las distintas representaciones que nos tocó mirar del Rey. Podría aparecer como deportista, tocando un violín, como un gran camarógrafo, como monje, etc. O sea, qué mejor propaganda que un hombre ideal.

3.-No usan aretes

Quizá sea muy específico, pero para mí fue una gran sorpresa ya que, por tradición, cada vez que estoy de viaje le compro un par de aretes (en algunos lugares de habla hispana llamados aros o pendientes) a mi madre de regalo. Pues en Tailandia me resultó de lo más infructuoso buscarlos, ya que, sin mucho andar, me pude dar cuenta que las personas en este país no usan. Quizá los haya a la venta en lugares turísticos, pero yo no encontré ninguno.

4.-Sincretismo religioso

Tailandia es un país, como otros de la región, muy budista y aunque quizá sea obvio pensar que un país que está en medio de India y China haya recibido influencia de ambos, lo interesante, para mí, fue ver la mezcla que hay en la veneración de símbolos e ídolos hindú con chino en el ámbito religioso-espiritual. Por ejemplo, es frecuente encontrar en un templo budista no sólo una estatua de Buda, sino también el horóscopo chino y escenas del Ramayana hindú o estatuas de dioses védicos hindú como Indra. Como curiosidad, apesar de que el grueso de la población profese el budismo theravana, uno de los santuarios más populares para rezar en Bangkok es el de Erawan, nombre tailandés del elefante hindú Airavata. Como recomendación, y con respecto a la religiosidad, debes tener en cuenta la vestimenta antes de entrar a algún templo, los tailandeses son bien conservadores en este asunto y ello queda plasmado en los carteles sobre cómo vestir y comportarse en un lugar de culto.

5.-Monjes budistas

Ya señalé que Tailandia era un país muy budista y eso se nota, en gran medida, a través del número de monjes con los que uno se puede topar caminando en la calle. Me llamó mucho la atención el profundo respeto que tienen los ciudadanos por ellos, inculcado, infiero, mediante las políticas del país que se pueden apreciar en los inumerables carteles que incitan a los habitantes, por ejemplo, a ceder su asiento o filas para abordar un transporte sólo para monjes entre muchos otros beneficios. Por otro lado, también me sorprendió ver a muchos monjes portando aparatos electrónicos de alta gama que ya me gustaría a mí poseer, asunto en mi opinión contradictorío al estilo de vida ascética.

6.-Espacios para hacer deporte

Como profesor de Educación Física, me sorprendió gratamente observar en distintas ciudades del país que las escuelas estaban abiertas. Así es, quizá pueda parecer algo trivial o sin mucha importancia pero para mí fue maravilloso poder ver -y transitar- por canchas, muy bien cuidadas, en distintos horarios y mirar cómo los alumnos, o cualquier persona en realidad, pueden hacer uso de ellas para jugar o practicar algún deporte. Dándoles, de esta forma, un uso ampliado y eficiente a los espacios para fines deportivos. Esto, a su vez, demuestra el alto nivel de seguridad y confianza de la sociedad.

7.-Masaje

Tailandia no es sólo famosa por su gastronomía, sus templos, las playas o el jolgorio nocturno. Sino también por la gran oferta de masajes y centros de relajación. Ahora me quiero referir, en particular, a un tipo de masaje que me sorprendió muchísimo. Ése es el masaje de pies a través de peces que van comiendo, y de esta forma masajeando, la piel seca. Los hay en muchas partes y cobran por tiempo. Nosotros no lo hicimos, pero sí me di cuenta que era muy popular.

8.-Tolerancia e interpretación sexual.

Gracias a los viajes he podido ver y dar cuenta que, dependiendo de la idiosincrasia de un lugar, los niveles de tolerancia para disitintos asuntos se construyen por la mezcla de múltiples factores tales como: historia, políticas públicas, educación, religión, etc. En mi opinión, después de haber visitado algunos paises del sudeste-asiático, creo que Tailandia es bien conservador en algunos temas y treméndamente tolerante en otros como por ejemplo la diversidad sexual. Tras esa pequeña introducción, me voy a enfocar en la interpretación sexual (o algunos dirían de género) dada en función al lenguaje, en específico el idioma. Para que no haya mal entendidos voy a partir refiriéndome a mi idioma natal, el castellano. En castellano cuando uno se refiera a alguien -e incluso una cosa- hablas sobre el otro como Él o La (masculino-femenino), también al conjugar los verbos muchas veces hay una forma masculina y otra femenina y eso siempre lo determina el emisor (quien está hablando) sobre el otro. Como por ejemplo cuando alguien dice -en imperativo- “Abrázala” se refiere a ELLA versus “abrázalo”. En tailandés el emisor se refiere a sí mismo como hombre agregando “Krup” al final del mensaje o como mujer diciendo “Ka”, lo cual encontré súper interesante, ya que si te topas con alguien y al saludarte dice: “Sa watdee (hola) Krup” o “Sa watdee (hola) Ka” entonces, de esta forma no sólo te está saludando, también te está diciendo yo soy hombre o yo soy mujer, por lo cual la construcción de género es personal y no social. Así no hay confusiones. Como anécdota, pensé que la persona de la foto era “hombre” pero me saludó diciendo “sawatdee KA”. Después de comprarle un jugo me dijo “Kopkhun (gracias) KA”.

9.-Motos

Una de las impresiones que más destaco de este viaje fue haber vivenciado el transporte en taxi-moto. Supongo que debe existir este servicio en otro rincones del mundo pero yo aún no lo he visto. Lo más parecido había sido subirme a un tuk-tuk que, en muchas ocasiones es una moto que jala un acoplado de dos ruedas. Pero, muy distinto es subirte a una moto de un desconocido, sin casco ni otra protección y que te lleve a tu destino por entre medio de autos, sobre las veredas, cruzando en cualquier parte. En otras palabras hay que entregarse a “ojos cerrados” y esperar que todo salga bien. Tal vez suene que es todo un caos el asunto con las motos y motos-taxis en Tailandia, pero también debo referirme que, al ser un trasporte tan popular, al parecer el gobierno ha tratado de regular por ejemplo el uso de las veredas para los peatones, no obstante doy fe que eso no lo cumplen los motoristas.

10.-Turismo Animal

Sobre este tema habíamos leído mucho y conversado con gente que ya había ido a Tailandia, porque nos encanta fotografiar animales (sobre todo a nosotros mismos y pájaros), pero voy a decir que presenciamos, trágicamente en algunos lugares, cómo elefantes eran montados por turistas mientras un “domador” lastimaba, picando con una especie de lanza al pobre animal para que éste se moviera, fue espantoso. No soy vegetariano y he ido a zoológicos en distintas partes de mundo, también he visto elefantes y camellos montados en lugares de India y Egipto, pero nunca vi que les hicieran daño (o quizá daño directo) con tanta crueldad y frialdad como en Tailandia. Sin duda me hizo reflexionar al respecto y es un tema que tengo latente en mi cabeza hoy en día. Por otra parte, ya avanzado algunas semanas de nuestro viaje en el sudeste también pudimos observar organizaciones que han tomado conciencia al respecto y hoy en día existen espacios que se han dedicado a rescatar animales, sobre todo elefantes y tigres.

Extra: Un asunto que me sorprendió en específico de Bangkok es la limpieza del metro y el skytrain (metro en altura) y es que, explícitamente, no está permitido consumir comida ni líquidos, algo tan distinto a occidente. Como contraposición, después estuvimos algunos días hospedados en Nueva York y, claro tras haber visto el trasnporte de ciudades en Tailandia, Japón y China, encontré asqueroso el metro.

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Bangkok

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