Amán en 3 días

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Durante el trayecto desde el aeropuerto Queen Alia hacia el hotel, lo primero que nos llamó la atención fue la atmósfera moderna de la ciudad. Pese a ello, sabíamos que las principales atracciones de Amán poseen raíces históricas muy profundas.

Si observamos su historia, nos daremos cuenta que los primeros en establecerse en la zona fueron los Amonitas, quienes fueron invadidos por el Imperio Romano y finalmente el territorio quedó en manos de los Árabes Omeyas. Como turistas nos maravilló ver elementos de estas tres culturas, mezcladas con la modernidad occidental.

Visitamos Jordania durante el mes de febrero, siendo Amán nuestra puerta de entrada, dado las oferta de conexiones aéreas que posee con Europa, Medio Oriente y África.

Recorrimos la ciudad en tres días. Dos de ellos para el centro y un día para conocer la cercana Jerash. A continuación, compartimos nuestro itinerario y las atracciones que más nos gustaron.


Día 1: Los imperdibles arqueológicos

Centro Histórico:

El barrio más interesante es el downtown, un sector con mercados, mezquitas, ruinas romanas, museos y restaurantes. Esta zona está construía alrededor de diversos cerros que hacen que sus calles se ondulen, suban y bajen. Encontramos interesante perderse por las calles y pasadizos de los mercados y tiendas. En cada esquina en altura hallábamos un mirador para observar la ciudad. Recomendamos recorrer las calles de Quraysh, El Malek-Faisal y El Hashemi.

Acá hay todo tipo de tiendas, aunque destacamos aquellas que te permiten probar y comprar pasteles árabes, aceitunas marinadas, ropa tradicional de la zona y, por supuesto, souvenirs.

En este sector pudimos ver, desde el exterior, la mezquita Al-Husseiny rodeada de tiendas, cafes y puestos de venta callejera. Nos fijamos que era un lugar muy popular entre los lugareños. Quisimos entrar a la mezquita, pero un guardia en la puerta nos indicó que estaba prohibido para los extranjeros.

Desde ese punto, a pocos metros de distancia, llegamos caminando al Ninfeo Romano.

Ninfeo Romano:

En la intersección de las antiguas calles cardo y decumanusse está el Ninfeo Romano. Construido en el año 191 d.C, como un complejo de piletas y fuentes de agua en honor a una ninfa.

Para entrar tuvimos que solicitarle al cuidador que nos abriera la reja, después éste nos pidió una pequeña contribución. Éramos pocos turistas, unos 6 en total. Nada oficial, sin ticket ni horarios publicados. Es un sitio pequeño, nos tomó unos 20 minutos recorrer libremente los dos pisos con sus bóvedas, columnas de estilo corintio y ábsides.

Desde ahí nos dirigimos hasta nuestra próxima parada, la plaza Hashemite, una explanada muy concurrida donde se puede ver grupos de hombres conversando, familias paseando y niños jugando. En sus alrededores hay cuatro atractivos turísticos: el teatro romano, el museo de tradiciones populares, el museo folclórico y el odeón.

Acá utilizamos por primera vez nuestro Jordan Pass (del que hablaremos en breve, con más atención, en otro post), un billete de entradas combinadas que nos sirvió para visitar todos los lugares de interés del día.

El teatro romano y sus museos.

Construidos en el siglo II a los pies de un cerro y, hoy en día, rodeado de casas, la entrada al Teatro Romano queda justo en la plaza principal de la ciudad. Una vez adentro, puedes acceder al teatro y dos pequeños museos, el de tradiciones populares y el folclórico. Lo más impresionante de esta visita es, sin duda, el teatro, su estado de conservación y restauración es excelente. Lo que más nos gustó fue la libertad que hay para subir y bajar los escalones. Desde el punto más elevado, las vistas de la ciudadela son espléndidas.

Tras pasar cerca de una hora fotografiando el entorno, las calles y escalones, entramos a los museos de tradiciones y de folclore de Jordania, ubicados a los costados. Corresponden a un par de habitaciones con objetos tradicionales, maniquís con vestimenta tradicional y carteles con información en árabe e inglés. Se recorren con rapidez pues son pequeños.

En la parte frontal del teatro, pudimos apreciar con atención los restos de una columnata y una vía romana que conducen al odeón. Nos pareció sorprendente observar que, pese a la antigüedad de estas edificaciones, las personas se sientan en ellas y comen encima.

Frente al teatro, cruzando la avenida, subimos por unas callecitas onduladas en dirección a la ciudadela, nuestra última visita del día.

La ciudadela

La ciudadela se encuentra en la parte alta de la capital. Corresponde al corazón amurallado de Amán y, para nosotros, la visita más recomendada de todas.

Es un complejo arqueológico que posee edificios de diversos periodos de la historia: los romanos, los bizantinos y los Omeyas. Allí se puede visitar el Templo de Hércules, las Ruinas de Al-Qasr, el Palacio de Ummayad y el Museo Arqueológico. El templo de Hércules destaca por sus altas columnas y sus piezas de piedra tallada. Otro ícono es el domo azulado del Palacio de Ummayad.

Pasamos un par de horas caminando y fotografiando las tumbas, arcos, paredes, escalinatas y, sobre todo, el paisaje. Desde las alturas la ciudad, sus calles, edificios y mercados nos regalaban una imagen preciosa.

Cuando el sol empezó a esconderse, aprovechamos de visitar el museo arqueológico. Allí miramos diversos objetos, los más antiguos datan del periodo neolítico. A nosotros nos gustaron en especial los mosaicos y esculturas de la época romana.


Día 2: La Mezquita King Abdullah

El segundo día lo utilizamos para visitar la zona moderna de la ciudad. Partimos el día en la Mezquita King Abdullah, uno de los templos principales de la ciudad, construido en la década de los ´80. Recomendamos revisar con exactitud la forma para llegar, antes de ponerse a caminar, dado que las calles y avenidas serpentean y, a ratos, parece un laberinto. Entonces, pese a que la mezquita estaba a unos 600 metros de nuestro alojamiento, demoramos más del tiempo estimado. Desde lejos se puede ver su cúpula característica, un domo decorado con mosaicos azules, acompañado de dos minaretes.

El ingreso se hace a través de una tienda de souvenirs, el costo fue de 4 JOD. Las mujeres deben utilizar una túnica con capucha que cubre la cabeza y el cuerpo completo. Desde la parte de atrás se obtiene una linda panorámica de la mezquita y se alcanza a ver una Iglesia Copta, a tan solo una calle de distancia.

En la tarde nos fuimos a regatear al centro comercial Abdali mall. Nos pareció curioso que, en el interior de las tiendas, los vendedores fumaban. Para cerrar el día, pasamos a comer unos ricos baklava y kunafa en un pequeño local.


Día 3: Visita a Jerash

La última jornada que pasamos en la capital jornada, la dedicamos para hacer una salida a la cercana ciudad de Jerash. Decidimos ir por nuestra propia cuenta para disponer libremente de nuestro tiempo, para eso, por el módico precio de 1JOD, tomamos un mini-bus compartido desde la estación de Tarbabour que, en menos de dos horas, nos dejó frente a las famosas ruinas romanas de Gerasa.

El complejo arquelógico que posee esta ciudad es bastanta grande, para recorrerlo completo estuvimos unas tres horas caminando, haciendo pausas fotográficas. Los puntos relevantes son: el arco de Adriano, localizado en la entrada; la plaza Oval, con su hermosa columnata jónica; los teatros, hay dos, sur y norte; el templo de Zeus, desde donde se obtienen las mejores vistas; y las avenidas con sus impresionantes columnas.

De vuelta en Amán cenamos en un pequeño restaurant cercano a la Mezquita King Abdullah y nos preparamos para nuestro próximo destino: Petra.


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