Beijing en 8 días

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Llegamos a Beijing –o Pekín– desde Tokio (4 horas de vuelo aprox.) con la intención de ver y recorrer, si no todo, gran parte de la ciudad.

Para dicha empresa pensamos que una semana bastaría, ya que por experiencia 4 ó 5 días han sido suficientes para ver -«turísticamente hablando»- la mayoría de los atractivos que poseen las ciudades que hemos visitado en otros rincones del mundo. No obstante, en realidad ahora pienso que para la capital de China 8 días es poco tiempo, al menos esa es la impresión que me ha dado y es que hay tanto por hacer, no sólo en la ciudad misma sino también en sus alrededores, que creo que hubiese añadido con gusto un par de días más a este itinerario.

¿Qué ver en Beijing?

En este post te contamos sobre las atracciones que alcanzamos a ver en poco más de una semana de hospedaje, señalando los sitios turísticos de mayor relevancia.


Día 1: Recorriendo los Hutongs

Arribamos a medio día en el Enero más frío que ha vivido Beijing en los últimos 50 años, al llegar al hotel hacían -18 grados celsius. Eso no nos desalentó, ya sabíamos lo que era el frío (-20 otro año en Berlín, pero eso, como diría mi padre: «es harina de otro costal»).

Nos instalamos en un hotel en pleno centro, atrás de la Ciudad Prohibida, en la zona llamada Hutongs (antiguas casas). Tras almorzar, comenzamos explorando las calles que unen estos antiguos barrios para terminar entrando en el Museo Nacional de Arte ubicado en la calle Wusi. Un enorme edificio poseedor de una nutrida colección. La entrada es gratuita.

Nos encantó el aire acondicionado de este museo tanto como las pinturas que exhibía.


Día 2: Palacios, templos y pandas

Aprovechándonos del jet lag comenzamos tempranísimo. A eso de las 7:30am estábamos tomando uno de los metros que hay a los costados de la plaza Tiananmen rumbo al Palacio de Verano, localizado en el perímetro Noroeste de la ciudad. En él podrías pasar fácilmente un día entero recorriéndolo y aún te faltaría tiempo; y como a nosotros no nos sobraba, lo hicimos un poco «corriendo».

En este complejo se hallan muchos edificios, jardines de piedras, estatuas, pagodas y pabellones interesantes a tener en cuenta en una la visita. Si hasta hay un barco de mármol en el lago Kumming.

En la tarde nos devolvimos al centro, a la estación Tuanjiehu, pues queríamos ingresar al Panda Hous. Allí nos maravillamos de ver a varios de estos adorables peludos comiendo y jugando unos con otros.

Terminamos el día ingresando al templo taoísta Baiyun. Dentro de él experimentamos por vez primera estar en medio de una gran aglomeración de personas. Debo admitir que esto, en conjunto con la nube de incienso que se formó, nos abofeteó culturalmente.

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Te cuento que para todos los trayectos usamos el fabuloso metro como traslado.


Día 3: Visitando la Gran Muralla

Después de una agotadora primera jornada, repusimos nuestras energías desayunando dumplings. Nos levantamos además con mucho entusiasmo puesto que sabíamos que viajaríamos en tren tan solo un par de horas rumbo a la mítica Gran Muralla.

Te interesará saber que existen distintas zonas para visitarla, desde Beijing las tres más famosas son Badaling, Mutuanyu y Jishanling. Después de mucho pensarlo nos decantamos por la primera, dado que hay un tren local (ver cómo llegar) que se puede tomar cerca de la estación de metro Xizhimen que te deja en la entrada de Badaling.

Llegamos a las 10am y nos regresamos exhaustos a las 4pm tras haber caminado, al menos, unos 12km subiendo y bajando cerros.

Volvimos de noche al hotel encontrándonos con las calles de los hutongs llenas de vida. Nos gustaron tanto que comimos otra vez dumplings al paso antes de irnos a la cama.


Día 4: Ciudad Prohibida y alrededores

Salimos a visitar la Ciudad Prohibida, un sitio en el que, al igual que el Palacio de Verano, se puede gastar fácilmente un día completo recorriéndolo  ya que es enorme y porque alberga un montón de museos en su interior.

Al estar tan cerca de nuestro hotel ya habíamos parado frente a la entrada del Palacio para tomar el metro los días previos, y en una de esas oportunidades nos enteramos que los billetes para acceder a la Ciudad Prohibida los empezaban a vender a las 8am.

Nosotros entramos a las 8:30am (y lo agradezco porque un par de horas más tarde se repletó de gente). Ya el reloj marcaba las 3pm cuando nos miramos satisfechos de haber dado vueltas por los diferentes pabellones y museos. Mi favorito fue el muro de los 9 dragones.

Le dedicamos un par de horas después a la colina de Carbón -o parque Jingshan– ubicada justo en la parte posterior de la Ciudad Prohibida.

Subimos por el sendero principal hasta llegar a la cima desde donde se obtiene una vista privilegiada de la parte trasera del Palacio como a su vez de la pagoda Blanca Bai ta Si a la distancia.

Finalizamos este magnífico día cenando el tradicional pato laqueado en un restaurante cercano al hotel.


Día 5: De compras y parques

Nos levantamos un poco más tarde, pero no mucho. Empezamos el turismo a eso de las 9am.

Tomando el metro con dirección a la zona de las embajadas, allí también se encuentra el mall de la seda -o Xuishui Jie Market-, un edificio con una infinidad de productos baratísimos. Eso sí hay que ir preparado porque los vendedores se pelean a todo aquel que observe por más de 3 segundos un artículo.

Sin darnos cuenta pasamos más tiempo del que nos hubiese gustado regateando y caminando por las tiendas del mall. Pero si de algo puedo dar fe, es que en ningún otro lugar del Mundo he visto mejor relación precio-calidad.

Terminando las compras, a pasos del mall, pasamos la tarde disfrutando del parque Ritan, famoso por alojar un mural conocido como el templo del Sol. Transitar por él resultó una experiencia maravillosa dado que pudimos observar la forma que tienen los pekineses de hacer ejercicio en los parques.

Vimos mucha gente, a pesar del frío, haciendo tai chi, malabares, bailando, practicando ping-pong, artes marciales, dominando una pequeña pelota o lo que se te ocurra. Un grupo de ancianos nos invitó, muy amablemente, a bailar con ellos. Quedamos felices.


Día 6: Museo y delicias

No nos alejamos tanto del hotel este día debido a que visitamos, con más atención, la plaza Tiananmen, una extensa cuadra frente de la Ciudad Prohibida.

En ella hay muchos monumentos y lugares de destacados. Aquí se halla, por ejemplo, el mausoleo de Mao y el museo Nacional de China. En este último si digo que estuvimos 5 horas dentro quizá sea poco, pero el tiempo se me pasó volando. Es gigante y contiene un sinfín de artículos, nacionales e internacionales.

Cuando ya caía el Sol caminamos un par de kilómetros hacia el Este por la avenida principal Chang An hasta el mercado nocturno de Wangfujing, lugar en donde he visto lo más inimaginable para comer (revisa cómo llegar a este mercado).


Día 7: Una jornada repleta de Templos

Empezamos temprano visitando el templo del Cielo, un edificio que presenta la peculiaridad de ser circular, además quiero señalar que está rodeado por un parque extenso en donde la gente también se reúne a hacer ejercicio.

Saliendo del parque cogimos el metro hacia el templo Lama para observar su imponente estatua de Buda gigante localizada en una de sus salas interiores.

Posteriormente, sin salir de la zona budista, caminamos derecho por Gouzijian jie, una calle que va a parar a la academia de Confucio, un importante recinto antiquísimo que funcionó como centro de estudios y administración imperial, algo así como una universidad y ministerio.

Avanzamos por la calle Gulou unos 2km hacia el Oeste para ver la torre del Tambor y de la Campana, dos colosales estructuras una frente a la otra. Nos alegró ver mucha gente disfrutando del lago congelado, haciendo patinaje en él.

Para todos los grandes trayectos sólo necesitamos usar el metro ya que, además de ser barato y cómodo, en prácticamente todos los sitios de interés hay una estación cerca.


Día 8: Zona Olímpica

Nos quedaba poco más de medio día de estadía, así que aprovechamos la mañana yendo a la estación de la villa olympica, lugar donde se realizaron las olimpiadas del año 2008.

Transitamos por sus avenidas observando solamente el exterior de los distintos estadios y complejos deportivos.

Después de almorzar caminamos por las calles de los hutongs despidiéndonos de esta fantástica ciudad antes de irnos al aeropuerto.


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