Ciudad de México en 5 días

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Cuando volvimos a visitar la capital de México, pasado 10 años, me dio esa sensación entre envidia y nostalgia que ocurre cuando te topas con un viejo amigo o compañero del colegio y observas que, a pesar de haber pasado tanto tiempo, sigue igual que como lo recordabas. Miras que viene acercándote a ti con la mano extendida diciéndote un “hola cómo has estado? te acuerdas de mí?” a lo que respondes con un “sí, bien. Veo que no has cambiado nada” mientras en tu interior te dices “y yo con más canas, kilos y arrugas”.

Pues bien, podemos dar fe que en los últimos años el DF sigue -turísticamente hablando- exactamente igual. Lo que significa que nos encontramos con un centro histórico maravilloso, ruinas arquelógicas soprendentes, bellos palacios, muchos murales, museos que no tienen nada que envidiar a los del resto del Mundo y una tranquila atmósfera urbana, a mi juicio, detenida en los años ´90.

En este itinerario te mostramos lo que vimos en 5 días de hospedaje en la capital azteca. Señalando los sitios más emblemáticos.


Día 1: El Centro Histórico

Nos instalamos en un hostal a pasos del metro Isabel la Católica, punto medio entre el Paseo de la Reforma y la mítica plaza central conocida popularmente como Zócalo.

Lo primero que hicimos fue caminar al Norte algunas cuadras por la mísmisima calle Isabel la Católica hasta llegar a la avenida 5 de Mayo. Doblando a la derecha, una cuadra más allá, nos topamos con la imponente Catedral Metropolitana y con la enorme bandera mexicana en medio del Zócalo.

Como era tan temprano, dimos algunas vueltas admirando la fachada de los construcciones que rodean el Zócalo antes de ingresar a la Catedral. Una vez dentro nos maravillamos al observar la gran cantidad de detalles que tiene este templo religioso en sus distintos altares y secciones. Me llamó particularmente la antención sus vitrales, puesto que solo presentan simples patrones geométricos, algo totalmente distinto al resto de las iglesias católicas que hemos visto en el Mundo.

Saliendo de la Catedral presenciamos un espectáculo callejero de música y danza indígena. Asimismo miramos cómo algunos transeúntes pedían ritos de sanación, los que eran ofrecidos por los chamanes que acompañaban los bailes.

Al costado de la Catedral se halla el Templo Mayor. Un importante sitio arqueológico con ruinas piramidales prehispánicas bajo el nivel de la ciudad. Su visita nos tomó algunas horas dado que no sólo alberga grandes estructuras, sino también muchas estatuas al aire libre y un formidable museo subterráneo.

Por la calle Moneda, y después de hacer una fila de treinta minutos, entramos al Palacio Nacional. Allí nos entretuvimos tomándole fotos a los enormes murales de Diego Rivera. De todos ellos quizá el más famoso sea el de las escaleras aunque creo que los de los muros del segundo piso son más impactantes.

Sin alejarnos mucho, a unos 5 minutos a pie del Zócalo, terminamos la jornada comiendo y escuchando mariachi en la mítica plaza Garibaldi. Eso sí, salvo los músicos, creo que esta plaza no tiene mucho más que ofrecer.


Día 2: Alameda Central y Paseo de la Reforma

Tomando el metro Isabel la Católica, sin cambiar de línea, llegamos temprano a la estación Insurgentes. Desde allí caminamos hasta la icónica rotonda del Ángel, logrando divisar a la distancia la fuente de Diana la cazadora.

Al Ángel le tomamos fotos desde todos los ángulos. Desde ese punto avanzamos por el importantísimo Paseo de la Reforma hacia el Noroeste parando en cada una de sus rotondas y plazas, dentro de las que destacan el monumento a Colón y el monumento a Cuauhtémoc. Durante aquel andar los rascacielos nos daban a entender que estábamos atravesando el DF más moderno.

Girando en la avenida de la República llegamos a parar a la plaza del mismo nombre. Su mayor atractivo es un gigantesco edificio llamada monumento de la Revolución, el que funciona como mausoleo de algunos próceres de la patria. La plaza que lo rodea nos la encontramos llena de vida, con estudiantes tomándose fotos de graduación, parejas pasando el rato y familias completas disfrutando la tarde.

Cansados, y pese a estar a dos estaciones de distancia, tomamos el metro hasta Bellas Artes. Como era domingo nos ahorramos el costo de la entrada al Palacio. En su interior se encuentran los murales más conocidos de artistas como Rivera, Siqueiros y Tamayo, entre otros. El favorito de todos es el denominado “Hombre controlador del Universo”.

Al salir del Palacio de Bellas Artes transitamos por la Alameda Central, un hermoso parque en donde se halla el monumento a Benito Juárez.

Nos devolvimos exhaustos al hostal por la avenida peatonal Hidalgo. Durante el trayecto observamos la Casa de los Azulejos y algunas iglesias.


Día 3: Religiones de ayer y hoy

Realizamos un tour por el día que incluía traslado desde nuestro hostal hasta Teotihuacán parando en la plaza de las Tres Culturas y la Basílica de Guadalupe.

Temprano nos llevaron a la plaza de las Tres Culturas, un sitio muy interesante en donde se puede apreciar arquitectura de tres periodos distintos: prehispánico, español colonial y México moderno. El primero representado por los basamentos piramidales indígenas, el segundo por el convento católico construido con parte de las ruinas mexicas y el último por los edificios colindantes, en especial la torre Tlatelolco.

Más tarde paramos en la zona de las basílicas de Guadalupe, un lugar acostumbrado a las aglomeraciones. Como dato te comento que la basílica Nueva aloja lo que se cree es el “manto de la virgen”.

Me hubiese encantado quedarme, al menos, una hora más recorriendo los recovecos de este sector pero el tour debía cumplir con sus tiempos establecidos.

Después de almuerzo llegamos a Teotihuacan, “el lugar donde los hombres se convierten en dioses”. Un milenario complejo poseedor de un considerable número de pirámides de diferentes tamaños. Las dos más importantes son las “grandotas”, me refiero a la pirámide del Sol y la de la Luna.

Como íbamos previamente bien informados sobre lo que nos encontraríamos, aprovechamos hasta el último segundo del acotado tiempo del tour para alcanzar a ver sus mayores atractivos. Dentro de éstos están las pinturas del Jaguar, el recinto palacial de Quetzalpapálotl con sus esculturas y murales, la ciudadela y el templo de la Serpiente Emplumada Quetzalcoatl.

Este último está bastante alejado de la plaza de la Luna, a un kilómetro y medio siguiendo derecho por la calzada de los Muertos, pero vale la pena la caminata, es realmente impresionante.


Día 4: Chapultepec y alrededores

Tomamos el metro hasta la estación Auditorio para entrar al museo Nacional de Antropología. Uno de mis favoritos del planeta. Su principal exhibición es la enorme pieza monolítica conocida como Piedra del Sol o calendario azteca. No obstante sus variadas salas albergan innumerables tesoros.

Ya era pasado medio día cuando salimos del museo. Agotados y hambrientos cruzamos la avenida para explorar el bosque de Chapultepec encontrándonos con muchas ardillas y puestos de comida. Al deambular un rato nos dimos cuenta que este parque es un excelente panorama para aquellos que andan en plan familiar o citas.

Subiendo una pequeña colina finalizamos el día de turismo visitando el castillo de Chapultepec, un palacio que funcionó como residencia de los gobernantes del país en el último siglo. Hay mucho por ver, desde los murales que adornan las diferentes salas hasta las esculturas y monumentos que hay en los jardines.

Asimismo vale la pena subir a él sólo por la fabulosa vista que se obtiene desde sus balcones.


Día 5: Más allá del Centro

Última jornada en la capital azteca. Comenzamos temprano yendo a Xochimilco para vivir la experiencia del típico paseo en trajinera.

Para llegar allí tomamos el metro hasta la estación Taxqueña, posteriormente cambianos a una conexión interna de tranvía que nos dejó en el terminal Embarcadero.

Tras nuestro paseo por los canales de Xochimilco, nos devolvimos siguiendo la misma ruta pero esta vez parando en el metro Universidad pues queríamos ver los famosos murales por los que es conocida la UNAM. El más sorprendente es el de la biblioteca.

Retrocedimos un par de estaciones de metro hasta Coayacán, un apacible barrio perfecto para pasear. Aquí se encuentran las casas de algunos personajes históricos famosos, entre ellos las de Frida Khalo y León Trostky. Recorrerlas nos tomó un par de horas, aunque hubiese sido en menos tiempo si no hubiera habido tanta gente. Cuando fuimos coincidimos con una gran masa de visitantes.

Teníamos agendado un bus nocturno hacia Oaxa, así que nuestras últimas horas las gastamos viendo el Zócalo de noche antes de ir por nuestras maletas.


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