La Habana en 5 días

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¡Asombrosa! Esa fue la primera palabra que dije cuando me preguntaron ¿qué tal la Habana? y ahora que lo pienso bien, ¿podía esperar menos de la capital de este singular país llamado Cuba? La verdad es que en un principio sí, esperaba menos.

Después de haberle ganado a mis expectativas tras visitarla, con agrado me complace declarar que, arquitectónicamente hablando, ésta es una de las ciudades más hermosas e interesantes que he visto en Latinoamérica.

Considerando que hay algunos sitios que están descuidados, de todas formas los diferentes barrios de La Habana son poseedores de una extraña belleza cautivadora.

Como resumen de lo que te puedes encontrar diré que es una ciudad que alberga fortalezas del siglo XVI hechas de roca sólida, las avenidas principales tienen innumerables edificios neoclásicos pintados con colores pasteles en donde resaltan pilares de estilo grecorromano, a esto hay que agregarle las enormes estatuas y memoriales que se hallan en cada plaza. Todo ello combinado con una atmósfera urbana congelada entre los años ´20 y ´60, efecto producido en gran medida por el aspecto de los autos que transitan de aquí para allá.

¿Qué ver en La Habana?

En este post te contamos lo que vimos en 5 días, señalando los barrios y puntos turísticos de interés.


Día 1: Edificios monumentales

Tras tomar un taxi desde el aeropuerto hacia el centro que nos cobró lo que yo gano en un día de trabajo, me sentí bien al haber escogido un hotel a pasos del Capitolio, cerca de la puerta China. Esto ayudó a nuestro bolsillo ya que mucho de lo que queríamos ver nos quedó a una distancia “caminable”.

Partimos dándole una vuelta al parque central fotografiando todos los edificios que lo rodean, muchos de ellos son emblemáticos hoteles, como por ejemplo el hotel Inglaterra, el Sevilla o el Telégrafo. Posteriormente nos dirigimos unos metros al Este para ver el famoso bar Floridita (uno de los frecuentados por el escritor Hemingway).

Desde allí decidimos recorrer completo el paseo del Prado, maravillándonos al observar los colores y detalles que ofrecen los distintos edificios que flanquean este paseo peatonal. Así también las bancas, lámparas y estatuas que adornan el lugar exaltan la belleza del entorno.

Usando la misma ruta nos devolvimos hasta llegar a la esquina de las avenidas Bélgica con Dragones. Aquí se obtiene una de las típicas postales fotográficas de la ciudad: a un lado el Capitolio y frente a él edificios de variados colores.

Terminamos el día ingresando al Capitolio, su interior aloja una de las estatuas más grandes del Mundo como también la tumba del Mambí desconocido.


Día 2: La zona Vieja

Esta fue una jornada de mucha caminata ya que recorrimos la Habana Vieja con sus múltiples plazas y calles estrechas. Comenzamos temprano en la calle Empedrado con Cuba, sorpendiéndonos de la gran cantidad de personas que se aglomeran para tomar un mojito de desayuno en el clásico local llamado “La Bodeguita del Medio“.

Siguiendo la misma calle dimos a parar a la bella Plaza de la Catedral. Visitamos su interior y tomamos fotos de las fachadas de los edificios colindantes. A pocos pasos, por la calle Oficios, se encuentra la Plaza de Armas con sus diversos atractivos dentro de los cuales destacan el Templete, el palacio de Los capitanes Generales y una fortificación llamada castillo de la Real Fuerza. Desde la azotea de este último se obtiene una vista espectacular de otra fortaleza, ubicada al otro lado del mar llamada San Carlos de la Cabaña.

Más tarde tomamos la calle Mercaderes pues teníamos en mente llegar a la Plaza Vieja. Durante nuestro andar vimos la casa de la Obra Pía y la casa de África. La plaza Vieja es un lugar muy bonito, además es un excelente sitio para almorzar o hacer una pausa dado que está llena de cafés y restaurantes. Empezamos el retorno tomando la calle Oficios hasta toparnos con la calle Amargura, allí observamos la Plaza de San Francisco con su convento y una pileta peculiar con cuatro leones llamada fuente de la India.

Seguimos deambulando por las diferentes calles de ese sector hasta que nuestros pies nos dijeron basta. Imperdible es transitar por la calle Obispo, considerada por muchos como la más bella de todas.


Día 3: Museo y malecón

Nos trasladamos por una calle paralela al paseo del Prado, llamada Zulueta, en dirección al mar hasta toparnos con el monumental edificio del, hoy en día, museo de la Revolución.

Su interior es realmente impresionante y al ser tan grande, nos tomó un par de horas recorrerlo. A un costado de éste hay otra edificación, no menos llamativa, que funciona como la embajada de España. Justo en la esquina se encuentra la pequeña fortaleza de San Salvador de la Punta frente al castillo del Morro. Es en este punto donde comienza (o termina) lo que se conoce como el Malecón.

Caminamos desde allí por el borde costero, apreciando los variados monumentos y pequeñas plazas que se iban presentando en nuestro andar. Llegamos exhaustos hasta el imponente memorial a Maceo, ubicado en medio de un enorme parque en donde descansamos antes de volver sobre nuestros pasos.


Día 4: El Vedado

Después de regatear con algunos taxistas y cocotaxis nos dimos cuenta que, según nuestra conclusión, salía conveniente comprar el ticket de bus turísitico puesto que nos proporcionaba la posibilidad de llegar a los extremos de la ciudad por un solo precio. Comenzamos visitando la icónica plaza de la Revolución, quizá el sitio más fotografiado de la Habana pues aquí se hallan el memorial a José Martí y los enormes rostros de los próceres Camilo Cienfuegos y Ernesto “Che” Guevara, ambos ubicados en los costados de dos edificios ministeriales.

Tras varias selfies analizamos las opciones que nos daba el bus turístico, fue así cómo decidimos dar un paseo por el cementerio de Colón, un lugar realmente maravilloso e interesantísimo para todos aquellos amantes de la arquitectura. Recorrerlo de cabo a rabo nos tomó unas 4 horas, se puede hacer en menos claro está, sin embargo haber gastado tanto tiempo en esta necrópolis, paradójicamente, ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

Con la excusa de descansar le dimos una vuelta completa al recorrido del bus turístico, lo que nos permitió ver desde la altura descapotable del mismo la avenida de los presidentes y el sector “más alejado” del malecón.

Finalizamos la jornada bajándonos en el mercado San José, lugar en donde, según nos dijeron, se encuentran los souvenirs más baratos del país.


Día 5: La Habana Central

Teníamos un vuelo en la tarde a México así que, antes de despedirnos de Cuba, exploramos la zona central transitando por una gran avenida paralela al Malecón, llamada San Lázaro.

Aquí pudimos observar la parte más derruida de la ciudad. Entre medio de hermosos edificios se encontraban otros maltrechos, los que daban la impresión de que se venían a bajo en cualquier momento. Sin desviarnos de esta avenida dimos a parar frente a las escaleras de la Universidad, construcción que no tienen nada que envidiarle a los templos griegos.

Ya habíamos avanzado un largo tramo, así que decidimos emprender el retorno, esta vez por la calle Neptuno. Al llegar a la intersección de la calle Hospital giramos a la izquierda para observar el peculiar callejón Hamel, un lugar intervenido por artistas urbanos quienes, con un toque afrolatino, han hecho de éste un espacio único e imperdible de visitar.

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