Los baños en Japón

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Antes de nuestro viaje a la isla nipona habíamos escuchado algunas opiniones sobre lo “espectaculares” que eran los baños en ese país y pese a ello, igualmente nos sorprendimos mucho al momento de usarlos. Aquí te contamos el porqué con nuestras impresiones, pero antes considero importante mencionar que si bien existen diversos tipos de escusados, los podemos categorizar en 3 grupos…

  • los tradicionales: Principalmente usados en Turquía, India o China. Son un mero agujero en el suelo y las personas deben arrodillarse para su uso.
  • los occidentalizados: un simple asiento de cerámica (los que usamos en occidente).
  • y los tipo bidet -también llamados washlets-: Básicamente son los que presentan un chorro de agua para limpiar la zona genital. Los de Japón pertenecen a este grupo, eso sí con más tecnología y funciones. Acá te contamos todo lo que debes saber sobre ellos.

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Si tuviéramos que resumir nuestra experiencia en una frase diríamos que: “los baños en Japón son públicos, gratuitos y de calidad”, algo muy conveniente para uno que anda de turista pues en casi todas partes, como por ejemplo en las paradas de metro, estaciones de tren, terminales de aeropuerto, al interior de tiendas, en las calles, en los lugares turísticos, en el medio de las plazas o junto a los parques y senderos te puedes encontrar un baño de libre uso y sin costo.

Una de las primeras cosas en la que nos fijamos fue observar el alto nivel de sanitización y limpieza que tenían todos -sin exagerar- los baños del país. Me atrevería a decir que la limpieza es tan pulcra que hasta puede parecer que los japoneses están algo obsesionados con ella. Frecuentemente nos topábamos con desinfectantes para manos, toallas con alcohol, papel para limpiar la taza del váter, pulverizadores y soluciones antibacteriales, más un largo etcétera.

Más aún en varios recintos vimos que la configuración de la sala de aseo estaba pensada para evitar el contacto de las manos con los artefactos, me refiero a que no había botones para tirar la cadena pues ésta se realizaba automáticamente después de un cierto tiempo, las puertas de los cubículos se abrían con el movimiento de las manos frente a un sensor de calor y muchos WC tenían la función de apertura automatizada de la tapa.

El segundo asunto que nos llamó la atención, al menos como latinoamericanos, fue ver que siempre había papel higiénico en todos los baños (públicos y privados) y que colocaban a disposición muchas reservas para que no se agotara nunca. Algunos muy al estilo kawaii (lindo) y con ingeniosas presentaciones.

Hasta este punto podría parecer una simple anécdota el tema de los baños, no obstante lo que me instó a escribir sobre ellos es señalar la gran cantidad de tecnología que poseen y sus múltiples funciones. Cuando entré a un baño por primera vez me dio la sensación de estar abordando una nave espacial y que, como “piloto”, debía apretar un sinfín de botones para el despegue.

Los baños washlets tienen un panel de control -casi siempre sólo en japonés pero con dibujos explicativos- que permite al usuario ajustar todo a sus necesidades. A través de los botones se puede elegir la temperatura del asiento e incluso un pequeño masaje, regular la cantidad y presión del chorro de agua para la limpieza, la dirección de éste (posterior o frontal para mujer), como también la duración del secado. A veces hay instructivos al costado del panel sobre la forma en la que hay que sentarse.

A su vez encontramos muy curioso darnos cuenta que entre los japoneses era común encender un botón de música ambiental cuando entraban al baño, ya que algunos cubículos tienen la opción de colocar una canción instrumental o sonidos ambientales como de «agua cayendo», «pájaros cantando» u otro… muy conveniente para camuflar lo que ocurre.

Además vimos cómo actuaba el sistema de “ventilador de olores” incorporado a cada taza, simplemente presionando un pequeño botón el escusado arroja una fragancia perfumada en conjunto con una solución antibacterial.

Como si fuera poco te cuento que si, por ejemplo, a media noche te dan ganas de ir a realizar tus necesidades fisiológicas pero no quieres despertar a tu compañero de habitación, ¡no te preocupes! muchos alojamientos tienen dentro de sus baños led nocturno para que te levantes y puedas usarlo sin necesidad de prender las luces. A nosotros nos tocaron de color morado, azul y verde.

Ahora, si bien toda esta tecnología puede parecer un exceso y un derroche de electricidad y recursos, nos dimos cuenta que en Japón han adaptado sus baños para que cada vez sean más ecológicos y sustentables. Es por este motivo que hay botones de ahorro de agua, si lo deseas se pueden desactivar todas las funciones e incluso los inodoros más modernos tienen un sistema de detector para que el asiento no se caliente si la persona no se ha sentado en él o para que el agua no corra si no ha sido utilizado. En algunos casos el ahorro ha sido mayor dado a que el lavamanos lo han incorporado al escusado, o sea lo que desechas del primero se reutiliza en el tanque del segundo.

Al final de cuentas, consideramos que usar los baños en Japón es toda una experiencia en sí misma e incluso nos aventuramos a decir que es un gran atractivo para quienes vamos de turistas.


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