Paraty en 2 días

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Cuando ya llevábamos algunos días en Rio de Janeiro decidimos escaparnos un tiempo a otro lugar para evitar la masa de turistas y relajarnos. Fue así cómo, buscando alternativas cercanas, encontramos Paraty, una pequeña ciudad que tenía mucho de lo que queríamos: playas tranquilas y arquitectura colonial. Un pueblito de ensueño en Brasil con un ambiente hippie, perfecto para descansar y olvidar cualquier preocupación.

Desde Río tomamos un bus en la estación Rodoviaria Novo Rio que demoró 4 horas en llegar a destino.

Al bajarnos del autobús en la terminal principal de Paraty caminamos poco más de 1km por la calle R. Jango Pádua en dirección al mar para llegar a nuestro hospedaje ubicado en pleno centro histórico, lo cual resultó súper útil ya que todas las atracciones nos quedaron a poca distancia y, de esta forma, sólo necesitamos caminar para disfrutar la ciudad.


Día 1: Centro histórico

El primer día lo utilizamos para conocer el centro histórico y pasear por las calles coloniales. Un asunto que destacamos es el hecho de que en la parte central, declarada Patrimonio Histórico Nacional, están prohibidos los automóviles y gracias a ello las calles adoquinadas se mantienen en muy buen estado.

Además la gente ha pintado la fachada de la mayoría de las casas de color blanco, decorando sus balcones y ventanas con diferentes colores pasteles entregando un toque encantador a la vista.

Para nosotros los edificios más bellos de esta zona son: la Casa de la Cultura, Sobrado dos Bonecos, Sobrado na Rua da Matriz, Sobrado do Príncipe, y Sobrado dos Abacaxis, todos ellos con excelente estado de conservación. Otras construcciones con arquitectura bellísima que no dejamos pasar son las Iglesias de Nuestra Señora de los Remedios, la de Nuestra Señora de Dolores y la de Santa Rita, esta última tiene un lindo jardín y cementerio junto a una recinto militar llamado Fortaleza de Patitiba.


Día 2: Más allá del centro

El segundo día lo dedicamos a descansar en las playas. Desde el centro histórico cruzamos el puente que se halla frente a la Iglesia de la Matriz  – o Nuestra señora de Rosario- para llegar a la Playa Pontal, pasando entremedio por el Fuerte Defensor Perpetuo y la Playa Jabaquára.

Allí aprovechamos de palpar el agua cálida y de degustar unos ricos jugos de cocos en la arena.

Volviendo al centro de Paraty visitamos una tienda de cachaza que además ofrecía un recorrido en donde se mostraba paso a paso la producción artesanal de este famoso licor.

Un dato que consideramos interesante es saber que la ciudad está construida a pocos metros sobre el nivel del mar por lo que, en algunas fechas del año, las olas ingresan a la parte vieja mojando sus calles y adoquines. Por este motivo algunos señalan a este sector como la “Venecia brasilera”.

En la noche salimos a comer a uno de los muchos restaurantes que hay en la Plaza de la Matriz, un sitio excelente para escuchar música callejera en vivo mientras se toma un batido de fruta o se comparte un helado en un ambiente sin parangón.


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