Potsdam desde Berlín por el día

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Cada vez que nos hemos puesto a planificar nuestra estadía en una ciudad, siempre nos tomamos un tiempo para revisar qué panoramas turísticos hay en los alrededores. Pues bien, te cuento con agrado que las afueras de la capital alemana alberga una gran variedad de sitios interesantes a tener en cuenta.

En esta ocasión te daremos recomendaciones para conocer Potsdam por el día, un precioso lugar situado a unos 20 kilómetros desde el centro de Berlín.


¿Por qué ir a Potsdam?

Declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990, Potsdam es una ciudad con gran importancia histórica puesto que durante siglos fue residencia de la familia real prusiana desde que Federico Guillermo I la escogiera para sus actividades de caza y recreación. Por este motivo no es de extrañar que tenga tantos palacios, iglesia, jardines y galerías de arte. También es famosa por la conferencia que se realizó entre la Unión Soviética, Reino Unido y EEUU tras la Segunda Guerra Mundial.

Más aún está muy cerca de Berlín y, teniendo en consideración los excelentes trenes alemanes, se puede acceder fácil, cómoda y rápidamente usando el transporte público.


¿Cómo llegar usando transporte público?

Es muy sencillo, hay que tomar la línea del tren RE1 o la línea verde del metro S-Bhan, nosotros tomamos esta última en la estación central Hauptbahnhof. Ambos servicios paran en la estación Potsdam. Eso sí, en cualquiera de los casos hay que comprar un billete que cubra las zonas ABC, sea un ticket de trayecto individual (3,40 euros) o un pase diario (7,70 euros).

Ya en Postdam, una vez fuera de la estación, caminamos hasta llegar frente al Parlamento Regional de Brandenburg desde donde, usando el mismo billete ABC, tomamos el bus local número 695 que nos acercó a los jardines reales. Nos bajamos cerca del Antiguo Molino, allí mismo están las boleterías para ingresar al palacio Sanssouci.


¿Qué ver?

El recorrido que hicimos se puede agrupar en dos grandes zonas: La de los palacios y la del centro histórico. Nosotros lo realizamos en ese orden para caminar durante las primeras horas y luego almorzar en el centro.


Aquí te señalamos las atracciones imperdibles:

Palacio Sanssouci

Fue la residencia de verano del Rey Federico Guillermo I. Se conoce popularmente como el “Versailles alemán” por sus detalles arquitectónicos y los lujos en las terminaciones.

El interior es similar a otros palacios europeos del siglo XVIII, pero más pequeño. El bloque principal está pintado de amarillo con dos alas laterales, construido sobre un montículo rodeado por una terraza escalonada. Entre las ventanas hay unas estatuas masculinas que adornan las paredes, se les conoce como los atlantes.

El arco central, desde donde se eleva la cúpula de color verde-bronce, es el punto ideal para tomar una fotografía de los jardines.


Parque y fuentes

El palacio Sanssouci está emplazado en medio de un gran jardín decorado con bellas estatuas, piletas y fuentes de agua. Dentro de éstas las más llamativas son las fuentes de Neptuno y la de Grobe.

Para completar la experiencia nos desviamos del camino central para ver los bosques. Allí, entremedio de los árboles, contemplamos patos, cisnes, pájaros carpinteros, cuervos y ardillas.

Además se puede ver el antiguo molino de estilo holandés que fue construido entre 1787 y 1791.


Casa China

Caminando por el bosque, uno de los senderos da a parar a un edificio estilo rococó con elementos chinos.

Construido entre 1754 y 1757, es un claro ejemplo de los lujos y gustos exóticos de la realeza europea del siglo XVIII. Era utilizado como centro de eventos sociales por Federico el Grande.

Como fuimos en enero, varias de las estatuas que rodean la Casa China estaban cubiertas para protegerlas del crudo invierno.


Palacio del Invernadero de Naranjos

Conocido como palacio de la Orangerie, esta construcción sobresale por su estilo inspirado en los edificios de Roma y Florencia. Viéndolo de cerca nos fijamos que sus dos torres están decoradas con imágenes alusivas a las estaciones del año.

En su parte frontal hay una gran fuente de agua que nos tocó ver completamente congelada. En su interior hay algunas copias de obras del famoso pintor italiano Rafael Sanzio.


Palacio Nuevo

Es el edificio más grande de todos, de estilo renacentista, es mucho más sobrio que los otros del parque. Los ladrillos sin revestimiento con los que fue construido le dan su característico color rojo. Destaca su cúpula principal de color verde cobre. La fachada se puede ver a mucha distancia desde el camino central.

Muy cerca del Palacio Nuevo está la avenida principal, Kaise Fiedrick Strasse, allí tomamos el bus N° 605 en dirección al centro histórico.


Universidad de Potsdam

Si bien el campus universitario está distribuido en distintos lugares de la ciudad, el edificio emblemático del que hablamos corresponde a las facultad de Filosofía, Matemática y Deportes que se encuentra físicamente en las dependencias del Palacio Nuevo.

Es una hermosa construcción barroca del siglo XVIII, con escaleras, pórticos y cúpulas. La vimos justo al final de nuestro recorrido, antes de tomar el bus que nos llevó de vuelta al centro.


Puerta de Bradenburgo

Erigida en 1770 como un símbolo urbano para marcar una victoria de Federico Guillermo I. Se asemeja a un arco del triunfo de la Antigua Roma, de hecho el decorado de las columnas es del tipo corintio.

Ahora bien, cada costado tiene un par de diferencias, por el lado llamado “la ciudad” se pueden ver bajorrelieves y decorados con armas y por el otro, “el campo”, hay trompetas y columnas.


Barrio Holandés

Es una pequeña zona residencial de ladrillo rojo que asemeja las típicas casas de Holanda. Fue construido en el siglo XVIII para recibir y dar alojamiento a numerosos trabajadores inmigrantes de los Países Bajos. La idea original era que las personas que viviesen ahí se sintieran cómodas y como en su propia tierra.

Muy cerca de este barrio fotografiamos la importante puerta neogótica Nauen.


Iglesia de San Nicolás

Junto a la puerta de la fortuna  y un obelisco se halla la enorme Iglesia luterana de San Nicolás, un colosal edificio que domina la Plaza del Antiguo Mercado.

Esta iglesia neoclásica es tan grande que es difícil no ver su cúpula a la distancia desde cualquier punto del centro. Eso sí, creemos que su interior no es tan impresionante como su tamaño, las decoraciones son más austeras que otros templos cristianos. A unos pocos metros de ella, en el lado este de la plaza, nos dimos una vuelta para ver el Antiguo Ayuntamiento antes de volver a Berlín.


DATOS

  • Transporte: Comprar un ticket individual (3,40 euros) o un pase diario (7,70 euros) para las zonas ABC. Se adquieren en las máquinas de boletos que hay en todas las estaciones del metro de Berlín.
  • Página de la Oficina de Turismo de Potsdam.
  • Con respecto a viajar en tren, debes saber que para entrar a los andenes no hay que pasar por torniquetes de acceso. No obstante cada quien tiene que validar antes de subir, de no hacerlo podrías ser multado por evasión.

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