Río de Janeiro en 5 días

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Si te gusta el calor y bañarte en el mar de seguro te va a encantar visitar Río de Janeiro en Enero-Febrero, aunque en este itinerario te contamos que no sólo hay playas dentro de los atractivos turísticos de esta ciudad… hay muchísimo más que ver.

A nosotros, que no somos fanáticos de la arena y el sol, nos gustó mucho observar que en Río hay variados panoramos que van más allá de las playas y las fiestas. Antes de tocar el agua, los primeros días los dedicamos a visitar iglesias espectaculares, teatros y librerías maravillosas, además de recorrer parques y jardines botánicos.

Aquí comienza nuestro itinerario de Río en 5 días.


Dia 1: Centro histórico

Aprovechando que nuestro hostal quedaba en la calle Texeira da Freitas, partimos el día caminando en dirección a la Iglesia Candelaria y la avenida del Comercio, pasando en medio por la Plaza Gandhi, observando la fachada de la Biblioteca Nacional junto con la Asamblea Legislativa. Así también paramos un rato en la Cafetería Colombo antes de explorar el magnífico Museo de Bellas Artes.

Ya avanzada la tarde, nos devolvimos unos pasos por la avenida República do Chile para visitar la Catedral Metropolitana de Sao Sebastián y el Real Gabinete Portugués de Lectura. Este último es un lugar muy lindo que guarda antiguas salas de lectura, estantes repletos con libros de distintas épocas y globos terráqueos.

Unas calles más allá del Real Gabinete se hallan la Plaza XV, el Palacio Imperial, el Teatro Municipal y el Palacio Tiradentes. En los alrededores comimos en un restaurant a kilo (estilo buffet donde pagamos por lo que pesaba el plato).

Durante la tarde caminamos hasta el mirador del Parque das Ruinas. Cerca de allí está la Chácara do Céu y el Monasterio San Benito, un edificio que tiene una fachada y un interior de estilo barroco.


Día 2: Pan de Azúcar

Comenzamos tomando el metro hasta la estación Gloria para subir por una calle pequeña que nos conectó con la bellísima igreja Nossa Senhora da Glória do Outeir. Rodeando el lugar, durante nuestro andar, nos topamos con el Palacio de Catete, un lugar que no tiene nada que envidiar a los palacios de los monarcas europeos.

Siguiendo derecho, nuestro pies terminaron llevándonos a la plaza Largo do Marchado, allí nos maravillamos viendo cómo los cariocas se entretienen jugando ajedrez, damas, dominó o cartas bajo la sombra de los árboles. Terminamos nuestro recorrido en la Playa de Botafogo. Allí hay un centro comercial desde donde se puede tomar fotos panorámicas (Botafogo Praia Shopping).

Recuperados del calor gracias al aire acondicionado del centro comercial tomamos la integración metro-ómnibus expresso 513 que nos dejó en la zona llamada Urca para coger, desde allí, el conocido teleférico hacia el Pan de Azúcar.

Aquí nos sorprendió la gran cantidad de monos, lagartijas y pájaros que nos íbamos topando mientras subíamos por sus diferentes senderos.

Al llegar a la cima, ya cansandos, nos tomamos un helado observando estupefactos la ciudad desde las alturas.


Día 3: Parques y playas

Era pleno verano y el calor se hacía agobiante a ratos, por eso, el tercer día, quisimos escapar del cemento del centro para dedicarnos a la naturaleza. Desde la estación Ferro do Corcovado visitamos el emblemático Cristo Redentor con su capilla. Se puede subir a pie, en tren o en minivan, nosotros tomamos esta última opción.

Después de ver el Cristo, decidimos bajar un tramo a pie cruzando la Floresta de Tijuca hasta el mirador “Vista Chinese”. Continuamos un poco más allá para ver el Lagoa Rodrigo de Freitas y el Parque de Catacumbas. Fue una caminata agradable entre árboles, monos, arañas y pájaros de colores.

Una vez en la parte baja de la ciudad fuimos al Jardín Botánico, un lugar tranquilo excelente para relajarse, además se puede observar diferentes aves, fuentes, una avenida llena de palmeras y un orquidario.

Más tarde visitamos la Escola de Artes Visuais de Parque Lage. Paramos un rato a disfrutar un rico jugo natural en una de las tradicionales saquerías, las que ofrecen una gran variedad de líquidos (coco, maracuyá, mango, cherry, tropical, etcétera).

Terminamos nuestro día de naturaleza en playa Leblon disfrutando del agua y la arena entre las torres de salvavidas y los castillos de arena. Ya instalados, no pudimos resistir la tentación de probar uno de los pinchos de camarones junto con un jugo de coco de los que ofrecían los innumerables vendedores ambulantes.


Día 4: Clásicos de Río

Siguiendo la avenida Presidente Vargas, dedicamos la mañana para ver algunos íconos de la ciudad, me refiero al Sambódromo, al Estadio Maracaná y el Parque Boa Vista.

Pasamos, después, un par de horas en el Museo Nacional y el Zoológico de la ciudad. Lugar donde probamos uno de los platos típicos, la feijoada.

Luego disfrutamos el resto del día en la playa Ipanema. Sentados en una de las tantas sillas de playa, degustamos diferentes caipirinhas que ofrecían los puestos situados en medio de la arena. Fue así que vimos cómo los vendedores, en pocos segundos, mezclaban cachaza, lima, hielo y azúcar frente a los sedientos compradores. También nos dimos cuenta que era común acompañar la tarde con una rica pamonha, una masa de maíz envuelta en hojas de plátanos con tocino, cebolla y tomate (parecida a los tamales mexicanos o humitas chilenas).

Nos sorprendió observar la enorme cantidad de personas haciendo ejercicio o practicando algún deporte frente al mar. Hay mucha infraestructura para ello como pistas de ciclismo, zonas con máquinas y mallas de vóleibol.

Tras unas horas de relajo playero, terminamos yendo hasta la Piedra del Arpoador para ver el atardecer con el sol cayendo entre el cerro Dois Irmãos.


Día 5: Barrio Lapa y últimos chapuzones

Desde donde nos hospedamos los  Arcos de Lapa nos quedaban a 10 minutos caminando, así que los visitamos temprano en la mañana junto a las coloridas Escaleras de Selarón.

En las escaleras estuvimos algunas horas fotografiando los bellos peldaños, todo decorado con mosaicos y cerámicas.

En la noche teníamos un vuelo así que despedimos nuestras últimas horas en las playas de Copacabana e Ipanema. Como era nuestro último día, así también compramos los últimos recuerdos en la ferias de artesanía de Copacabana y Feria Hippie.


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