Roma en 5 días

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Hemos tenido la fortuna de visitar Roma en tres oportunidades distintas, nos encanta (es la ciudad favorita de mi novia) y no me cabe duda que volveremos porque aún nos faltan cosas por ver.

Eso sí debo admitir que, antes de pisar este lugar, me consideraba un avezado intérprete de mapas, pero quiero señalar que la primera vez que estuvimos allí nos resultó todo un desafío caminar por sus barrios, ya que sus calles van, vienen, se cortan y aparecen sin seguir un plano muy bien definido. De todas formas creo que es un gran panorama perderse por sus barrios pues hay tesoros arquitectónicos e históricos en cada rincón.

Aquí te cuento qué vimos e hicimos la primera vez que visitamos la capital italiana.

Día 1: El centro, la Roma imperial

Llegamos al aeropuerto Fuimicino desde Madrid antes de medio día. Tomamos un transfer que nos dejó en la estación de Termini ya que habíamos reservado hostal a una cuadra de dicho lugar.

Después de dejar nuestras maletas salimos a caminar, comenzamos bajando por la vía Cavour. Durante nuestro andar vimos algunas iglesias, todas muy bellas, como Santa María Maggiore y San Pietro in Vincoli (esta última alberga el Moises de Migel Ángel) antes de llegar al famoso anfiteatro Flavio más conocido como el Coliseo.

Al costado de él se halla el Arco de Constantino y también la entrada al Fori Imperialio Foro Romano– con el monte Palatino. Recorrer toda esta zona arqueológica nos tomó unas 3 horas dado que hay muchos que ver, desde restos de pilares semiderruidos hasta enormes arcos completos.

Al salir de dicho foro caminamos por la avenida del mismo nombre hasta la piazza Venezia para ver el monumento a Vittorio Emanuele II, un grandioso edificio con forma de máquina de escribir. Al costado de éste, y ya cuando se hacía de noche, subimos unas escaleras que conducen a la plaza de la colina del Capitolio (aquí un VIDEO de la vista del Foro Imperial desde las alturas del Capitolio).


Día 2: Plazas, estatuas e iglesias

Comenzamos la jornada bajando por la misma vía Cavour, pues nos quedaron algunos lugares de interés que no alcanzamos a ver el día anterior. Llegamos hasta la Máquina de Escribir en donde apreciamos con más atención los detalles de las campañas de batalla de la columna de Trajano y las estatuas del Capitolio.

Cerca de allí ingresamos al recinto de Santa María de Cosmedín en donde se halla la Boca della Verita. Frente a esta iglesia hay una plaza -Foro Boario- con la construcción en mármol más antigua de la ciudad, el templo di Ercole Vincitore. Tras dar un par de vueltas por los alrededores nos dirigimos unos metros al Sureste por la vía dei Cerchi hasta llegar al circo Máximus. Allí tomamos la avenida virale Aventino pues queríamos fotografiar la curiosa pirámide Cestia, una tumba romana al estilo egipcio.

Ya en la tarde cruzamos el río para visitar el barrio Trastevere, gastando un par de horas recorriendo sus calles y pasadizos que parecen laberintos. Aquí hay excelentes lugares para almorzar y cenar.


Día 3: Hacia el Oeste, El Vaticano

Este día hicimos un largo recorrido a pie desde nuestro hostal, ubicado cerca de Termini, hasta el Vaticano. Lo realizamos con calma, tomándonos tiempo para parar entremedio. Fue así como, durante el camino, visitamos el bien conservado Panteón de Agripa (aquí está enterrado Rafael y Vittorio Emanuele por nombrar algunos) y nos deleitamos observando algunas plazas con sus espectaculares fuentes, la que más me gustó fue la Piazza Navona.

Poco antes de llegar al Vaticano se encuentra el Castillo Sant`Angelo, frente a un puente que me atrevería a decir que es el más bonito de la ciudad.

Después de almorzar pizza al taglio, comenzamos entrando a la basílica de San Pedro, el interior es muy interesante, lleno de detalles y obras magníficas como la famosa escultura de Migel Ángel llamada la Piedad – o Pietà -.

Al salir de la basílica, la tarde completa nos la consumió los museos del Vaticano (ver nuestra lista de 10 imperdibles del Vaticano). Agotados, nos devolvimos en el bus N15.


Día 4: Hacia el Norte, Villa Borguese

Tomamos el metro temprano hasta la estación Barberini. Empezamos visitando la fomosa fontana di Trevi, a una hora tan temprana del día que la observamos con tan solo una veitena de personas a nuestro alrededor (eso quiere decir «a solas»).

Desde allí nos dirigimos hasta la piazza Spagna, poseedora de unas bellas escaleras que llevan a una iglesia en donde, como curiosidad, presenciamos una misa en francés. Después de ello, seguimos caminando por la vía del Babuino hasta llegar a la piazza del Popolo, aquí hay un obelisco egipcio dedicado a Ramses II en el medio, traído desde Heliópolis, también se encuentran las iglesias gemelas de Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto.

Seguimos avanzando hasta nuestro destino final del día, la Villa Borghese, un parque grandísimo ubicado en altura, desde donde se puede obtener maravillosas vistas de Roma, además de pasear entre medio de naturaleza y muchas estatuas.

Al finalizar el día, de vuelta al metro Barberini visitamos el conveto de Capuchinos y cerca de Termini vimos las termas de Diocleziano.


Día 5: Hacia el Sur, Extramuros

Este último día, antes de nuestro vuelo en la tarde, tomamos el metro para visitar una de las basílicas más importantes para el mundo católico, San Pablo Extramuros.

Se supone que este edificio se construyó sobre la tumba de San Pablo de Tarso y es un excelente lugar para observar arte paleocristiano. Tuvimos suerte porque, a pesar de que era muy temprano, durante nuestra visita un monje estaba practicando música en el órgano (aquí un pequeño VIDEO).

Más tarde alcanzamos a ver parte de las murallas Aurelianas que rodean la ciudad y parte de la mítica vía appia, la famosa calzada romana milenaria.


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