10 impresiones de Rusia

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Más allá del vodka y la etiqueta de mujeres hermosas que nos dan nuestros cánones de belleza occidentales, te podemos comenzar contando que, después de haber estado durante poco más de dos semanas en suelo ruso alojándonos la mayor parte del tiempo en Moscú y San Petersburgo, nos encontramos con precios mucho más baratos que en otras ciudades europeas, panoramas turísticos diversos y gente reservada pero bien dispuesta a ayudar si se le pregunta.

Además de ello, aquí he querido recopilar nuestras impresiones sobre 10 temas que nos llamaron la atención mientras estuvimos de visita en éste, el país más grande del Mundo.

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1.- Clima, tiempo imprevisible

Tuvimos la suerte de visitar esta zona del mapa en Julio, así que nos salvamos de experimentar el gélido invierno que suele ser más crudo en los meses de Enero y Febrero.

No obstante te comento que, si bien estuvimos en “verano”, creo que nunca sentimos calor y a pesar de que los rusos andaban con pantalón corto y aprovechando de broncearse a orillas del río cada vez que el Sol se mostraba, nosotros nunca nos sacamos el abrigo pues las temperaturas bordeaban, en el mejor de los casos, los 15 grados celsius.

Como muestra de que el frío está latente, no es de sorprender que algunos restaurantes y bares tengan mantas en las mesas por si fuese necesario. Así también nos acostumbramos a que la jornada pasara de un Sol radiante a nubes y lluvia en solo un instante (y de esa lluvia que parece que están lanzando baldes de agua).

Otro asunto bien interesante de conocer este país en Julio fue vivir los días eternos, me refiero a esos con horas de luz extensas que van desde las 4am hasta las 11pm aprox. En otras palabras nos despertábamos y nos dormíamos de día.


2.- El culto a Putin

Hoy en día debe ser tan frecuente llevarse un Putin-souvenirs como una tradicional matrushka de recuerdo a casa, y es que pudimos mirar todo un mercado en torno al líder ruso el cual iba desde las postales hasta sujetadores de bolsitas de té.

Eso sí, la forma de mostrarlo raya en lo absurdo ¿quién va a imaginar que es capaz de montar un oso a torso desnudo? pues, aunque parezca inverosímil, vimos cómo la gente se aglomeraba para comprar artículos con la cara de Putin y confieso que, cuando vi un tazón en donde aparecía manejando un helicóptero, a mí también me dieron ganas de comprar uno para ponerlo a lado de mi vaso de Chuck Norris.


3.- Mercados. Fanáticos de las antigüedades

Siempre hemos encontrado entretenido el panorama de visitar mercados cada vez que conocemos un país nuevo y Rusia no fue la excepción.

Ahora lo que nos llamó la atención en los mercados que recorrimos aquí fue observar el interés que tienen los nacionales por los artículos antiguos y todo lo relacionado a la Guerra Fría.

De hecho en el mercado Izmailovo descubrimos un sector enorme dedicado a obras de arte y antigüedades en donde nos codeamos sólo con rusos que, con afán, ofertaban y llegaban a acuerdo para obtener relojes de engranaje, afiches antiguos, monedas de periodos olvidados y toda clase de bagatelas.


4.- Mucho turismo interno

Al estar en temporada alta teníamos en mente toparnos con muchos turistas en los sitios de interés… y fue así.

Lo que encontramos curioso, en realidad, fue ver la gran cantidad de rusos haciendo turismo interno y aunque pueda sonar hasta allí como algo normal, para nosotros fue paradójico darnos cuenta que mientras andábamos recorriendo en pareja por nuestra cuenta con mapa en mano las diferentes atracciones turísticas, observábamos llegar buses con touroperadores repletos de rusos que, fascinados, andaban conociendo su propio país en grupo.


5.- Comida: Remolacha para uno, remolacha para todos

Comer en Moscú y San Petersburgo fue fácil, rápido y barato gracias, especialmente, a la cadena de comida típica rusa llamada Teremok.

Sin embargo, debo confesar que al cabo de un par de días me terminó aburriendo que practicamente todo sabía a remolacha (también llamada betarraga) en conserva.

Si pides un menú, te podría apostar que te saldrá como ingrediente en alguno de los tres platos: ya sea como sopa (borsch), mezclada en el plato de fondo o como ensalada.


6.- Idioma y letras

A todo aquel que me ha preguntado recomendaciones para viajar a este país, siempre le he dicho: “Aprende a leer el alfabeto cirílico, es súper útil”. Menos mal nosotros lo hicimos porque nos simplificó muchísimo los traslados.

No te exagero al decir que varias veces las señales y nombres de lugares nos las encontramos solamente escritas en cirílico y si a eso le sumas que en Rusia, en nuestra opinión, se habla poco inglés, puede ser catastrófico perderse en la ciudad.

Ahora bien, nos dimos cuenta que el idioma ruso tiene mucho vocabulario en común con el inglés e incluso con el castellano. Por ejemplo aeropuerto, taxi, banco, restorán y otras palabras modernas se pronuncian casi igual.


7.- Pasos bajo nivel

Para moverse a pie en las grandes ciudades del país hay que tener presente que el peatón suele andar bajo tierra.

Nosotros en un principio no lo sabíamos y apenas llegamos lo pagamos con creces, puesto a que nuestra primera hora estuvimos caminando kilómetros con maletas a cuestas buscando un semáforo o cruce peatonal para atravesar la gran avenida que separaba la estación de tren con el lugar donde se hallaba nuestro alojamiento.

Después nos enteramos que para este fin existen los pasos bajo nivel, los cuales se identifican con un cartel que señala las escaleras que dan acceso a ellos. Son grandes y vienen bien, a su vez, para escapar del frío y la lluvia. Algunos hasta tienen pequeñas tiendas en su interior.


8.- ¿Rusia un país religioso?

Al ser la reminiscencia de la comunista Unión Soviética pensé que me encontraría con un pueblo en su mayoría ateo, y lo que vimos en realidad fue lo opuesto.

Es realmente impresionante observar cuán devotos son. Esto lo vimos plasmado, por ejemplo, en la gran cantidad de personas que se reúnen los domingo en torno a las innumerables iglesias ortodoxas, como también en los estrepitosos cánticos de alabanza que escuchábamos al pasar cerca de alguna catedral y cuando apreciábamos los genuinos rezos que hacía la gente frente a sus ídolos.

Como curiosidad te cuento que es frecuente ver que las mujeres, antes de entrar a una iglesia ortodoxa y sin importar su grupo etario, se cubren completamente el cabello con unos pañuelos muy coloridos.


9.- Colores pasteles

Si tuviera que describir brevemente cómo son Moscú y San Petersburgo diría que ambas son ciudades muy bonitas y uniformes.

Esto último lo han conseguido, a nuestro juicio, dando la misma tonalidad a sus monumentales edificios, todos ellos pintados con colores pasteles y blanco, efecto que vimos también en diferentes ciudades de Cuba. Es fácil imaginarse el porqué, ¿cierto?


10.- Sobre los cementerios

Uno de los panoramas que más nos sorprendieron en este país fue visitar sus cementerios, son espectaculares. En mi opinión destacan por adornar las tumbas no sólo con ángeles y otras esculturas religiosas, sino también con bustos y frisos que aluden, principalmente, al oficio e intereses del difunto.

En resumen, visitar los panteones rusos fue casi como visitar una galería de arte o un museo.


Extra: Hemos tenido la fortuna de estar en decenas de ciudades europeas de diferentes países y en ninguno de ellos, hasta ahora, habíamos tenido la posibilidad de ver una ardilla roja (animal endémico europeo).

Quizá te preguntes ¿qué es lo sorprendente? pues lo he querido añadir a esta lista de impresiones porque hay que considerar que hoy en día, ésta es una especie amenazada que ha ido desapareciendo, de occidente a oriente a través de los años, producto de la llegada de la ardilla gris americana, esa que abunda en los parque de Londres.

Así es, esos adorables roedores que se acercan amistosamente a pedirte comida en los parques de Inglaterra y otros países de Europa del Oeste son en realidad imigrantes.


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