San Petersburgo en 5 días

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Considerando que esta ciudad costera se fundó hace tan sólo 3 siglos, bajo las órdenes del zar Pedro el Grande -para algunos el más sobresaliente que ha tenido Rusia-, con el objetivo de trasladar la capital y como símbolo de una nueva era que trató de combinar lo tradicional ruso en conjunto con la modernidad y tecnología de la época, llegamos a visitar San Petersburgo con amplias expectativas.

Pues bien, después de 5 días recorriendo los distritos turísticos, me complace contarles que nos retiramos satisfechos de todo lo que esta ciudad tiene para entregar y mostrar al viajero.

De hecho nos gustó más que Moscú, principalmente por poseer una atmósfera más cosmopolita y porque los canales que serpentean en medio de sus barrios le dan un toque bellísimo. No te sorprendas si escuchas hablar de San Petersburgo como la Venecia del Norte.

¿Qué ver en San Petersburgo?

En este itinerario te nombraré los sitios de interés que vimos en 5 días de alojamiento, teniendo en cuenta que uno de ellos lo destinamos para visitar el Palacio de Catalina, ubicado en la cercana localidad de Pushkin, uno de los tantos panoramas que se pueden realizar en los alrededores.


Día 1: Un paseo por Prospect Nevsky

Llegamos antes de medio día a la estación Moskovsky desde la capital en un tren que demoró unas 4 horas aprox. y como nuestro hospedaje quedaba en la misma rotonda de la estación, nos tomó tan solo 10min dejar nuestras maletas antes de estar parados otra vez frente al obelísco soviético que se alza en medio de la plaza Vosstaniya, sitio que une la estación de trenes con las avenida Ligovsky y Prospect Nevsky.

Comenzamos pues a caminar en dirección al Oeste por Nevsky, la avenida más conocida de la ciudad. Durante nuestro andar nos encontramos con pequeñas plazas, memoriales, estatuas y edificios pintados con los típicos colores pasteles que ya nos habíamos acostumbrado a ver en otros lugares de Rusia.

Tras pasar el canal Fotanka doblamos a la derecha en la calle Sadovaya, lugar donde nos topamos con los vastos parques de Mihailovsky. Allí visitamos el Museo Estatal Ruso antes de entrar a una de las catedrales más bellas que he visto, me refiero a la del Cristo Salvador de la Sangre Derramada. Su interior está todo decorado con imágenes en mosaico.

Después de un par de horas de visita, salimos a dar a una feria libre al costado de un pequeño canal llamado Moyki.


Día 2: Más catedrales y parques

Para esta jornada teníamos pensado dirigirnos a la misma zona del día anterior pero ya sabíamos que la caminata por la avenida Prospect Nevsky era agotadora, así que esta vez partimos tomando el metro Mayakoskaya hasta la estación Admiralteyskaya.

Empezamos visitando la monumental catedral de Kazan, la que se caracteriza por poseer un estilo arquitectónico semejante al Vaticano, con una gran columnata de piedra que contrasta con los colores del resto de las pequeñas iglesias rusas.

Al salir, caminamos unos metros por la calle Morskaya hasta llegar a la catedral de San Isaac, la cual funciona como museo hoy en día. Antes de ingresar nos entretuvimos viendo sus frisos exteriores pues, tanto los de las puertas como los que adornan los dinteles, muestran detalladas imágenes bíblicas e históricas. También destaca su enorme cúpula, a ella se puede acceder a través de unas escaleras. Desde sus alturas obtuvimos una vista privilegiada de la ciudad.

Más tarde cruzamos los jardines de Aleksandrovsky, aquí nos detuvimos a apreciar la estatua más importante de la metrópoli, la de Pedro el Grande montado, ubicada junto al edificio del Almirantazgo. Ya en la orilla del río Neva decidimos atravezarlo por el puente Dvortsovy, el que nos conectó con las columnas Rostral. Desde ese punto pudimos observar muchos edificios importantes y otros puentes junto a las aguas del río.


Día 3: Visitando el Palacio de Catalina

Salimos temprano en dirección al metro Moskovskaya, ya que habíamos averiguado que desde allí se toman unas minivan llamadas marshrutkas que, después de una hora de viaje en dirección a la ciudad de Pushkin, hacen una parada frente al Tsarkoye Selo o mejor conocido como el palacio de Catalina (en este video te contamos cómo llegar).

La visita nos tomó todo el día puesto que los jardines del complejo donde se encuentra el palacio son muy bellos, extensos y llenos de otras construcciones, todas dignas de contemplar. Eso sí te cuento que para acceder al edificio principal tuvimos que hacer una fila de un par de horas, pero la espera valió la pena, su interior es deslumbrante.

Algunos incluso lo comparan con el chateau de Versailles. Yo también lo encontré parecido, eso sí con la particularidad de que éste posee una sala revestida completamente de ámbar, un verdadero lujo. Lamentablemente en esa parte del palacio no está permitido tomar fotos.


Día 4: Cementerio y museo

Durante la mañana visitamos el cementerio Nikolskoye ubicado a pasos del metro Aleksandra Nevskogo. Allí se halla una zona especial (Tijvin) denominada «necrópolis de los artistas» en donde pudimos transitar entremedio de los lugares de entierro de varios célebres pintores, escritores y músicos como Tchaikovsky o Dostoievski. Sus tumbas son muy interesantes, llenas de símbolos y decoraciones.

Justo al salir del monasterio que custodia el cementerio, comenzó a llover estrepitosamente. Fue así que decidimos que ése era el mejor momento para visitar uno de los atractivos turísticos más emblemáticos por los que es conocida esta ciudad, el museo Hermitage.

Al salir de la estación de metro Admiralteyskaya partimos dando vueltas por la Plaza del Palacio, admirando la gigantesca columna de Alejandro ubicada en el medio.

Ya dentro del Hermitage, la visita a este enorme museo nos tomó la tarde completa dado que vimos con atención cada una de las salas, la mayoría de ellas han sido organizadas para mostrar artículos u obras de artes de distintas épocas y culturas mientras que otras se han mantenido con los muebles y decoraciones originales del palacio de invierno de los zares rusos.

Una de las partes que más nos gustó fue la de las escaleras.


Día 5: Fortaleza e íconos del periodo soviético

Con un día más despejado, temprano en la mañana fuimos a visitar la mítica estación Finlandia, un lugar con una carga histórica importante ya que se dice que aquí se inició la revolución el día en que Lenin arribó desde el exilio.

Tras dar unas vueltas por los alrededores y fotografiar el imponente acorazado Aurora, una enorme embarcación que vimos encallada a la distancia, tomamos el metro hacia la estación Gorkovskaya para visitar la fortaleza de San Pedro y San Pablo, pero antes de entrar a ella, durante el trayecto le tomamos algunas fotos a la hermosa fachada de la mezquita azul de San Petersburgo, quedándonos con las ganas de ingresar por ser viernes, el día santo de descanso para el mundo islámico.

En la fortaleza empezamos recorriendo las distintas habitaciones, las que funcionan con diversas exposiciones, para terminar visitando el interior de la catedral, lugar de sepultura de varios miembros de la familia real: los Romanov.

Al salir de San Pedro San Pablo, cruzamos el puente Trotsky hasta llegar a los parques de verano, un sitio espléndido para relajarse y ver cómo los rusos toman el Sol y hacen deporte, además en ellos se puede admirar memoriales y las cúpulas de las diferentes catedrales que se asoman a la distancia.

A primera hora del día siguiente tomamos un tren hacia Tallin, la capital de Estonia.


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